lunes, 5 de marzo de 2012

El Dios irrenunciable de María Zambrano

La pensadora española en los meses posteriores a su regreso a España
Las Obras completas de la gran pensadora del exilio ve la luz por fin. Su obra cumbre, El hombre y lo divino, protagoniza el primer volumen –de mil quinientas páginas– de los seis tomos que espera publicar Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores.
"No todo gustará en María. A muchos no les gustará oír que ella rezaba todos los días. Fue una mujer con un gran espiritualidad, y en la que se daba tragedia, mística y filosofía". La frase de Jesús Moreno, director del equipo que ha dado a la luz el primer volumen de las Obras completas (Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores) de María Zambrano (Vélez, Málaga, 1904-Madrid, 1991) apunta los tres vértices de su pensamiento; pero, también, exhibe en esa “desilusión” de algunos ante el rezo diario al Espíritu Santo la gran fatalidad del siglo XX que amenaza al XXI.

Ese “no les gustará oír” o “a algunos se les abrirán las carnes” que preconiza Moreno anuncia en sí mismo una sorpresa que refleja la permanencia de la banalización ideológica de un problema que no es tal: el equilibrio entre pensamiento político –particularmente, de izquierdas– y fe en Dios.

De esa “confusión ideológica” entorno al exilio y lo español, sobre todo, ya nos advirtió hace años Aquilino Duque, aunque en María Zambrano esa “confusión” sigue vigente en la dualidad mujer de izquierda y exiliada frente a presencia de Dios; como si rezar y pensar, si creer y reflexionar sobre lo político, si fe y exilio fueran incompatibles.
“María Zambrano era una republicana cristiana y en tal combinación no hay más que la asunción de su propia vida. El cristianismo y sus ritos, su teología, su cosmovisión están en su obra; es lectora de libros sagrados y en ella hay una lucha, al modo unamuniano, pero sin el desgarro de éste, su ‘agonía’ más que del cristianismo es del racionalismo”, según la define la profesora Estela Montes.  


Portada del volumen
Es más. La propia raíz del pensamiento de Zambrano alrededor, por ejemplo, de Persona y Democracia –su último libro político y una obra aún propicia para releerla en estos tiempos– está arraigada en su fe en Dios. “Es en esa obra donde ella indica que palabras como pueblo, persona, democracia, han perdido su sentido por el desgaste y el mal uso que se les ha dado –añade Montes– y, por ello, es preciso que su significado auténtico se haga presente, que la sociedad deje sitio a la persona, que no es lo mismo que individuo”.

El hombre y lo divino

Esa noción de persona, como todo su pensamiento, gira alrededor de una obra, El hombre y lo divino, que a la vez, es el “imán irradiante”, en palabras de Jesús Moreno, en torno al que Zambrano nunca dejó de reflexionar porque estaba –está– en todo y todo lo mueve. Si hubiera que dar un nombre a toda su obra habría que llamarla así: El hombre y lo divino", insiste Moreno, quien ha organizado el vasto material escrito que la pensadora malagueña dejó tras su muerte en 1991 y, junto Sebastián Fenoy, María Luisa Maillard, Fernando Muñoz Vitoria y Virgina Trueba, ha editado y reordenado unas Obras completas que, no podía ser de otro modo, aparece con un primer volumen, el tomo III (Libros, 1955-1973) de los seis que tendrá la colección, y que inaugura precisamente El hombre y lo divino, la cima de su pensamiento filosófico, además de contener otros seis títulos fundamentales: Persona y democraciaLa España de GaldósEspaña, sueño y verdad, Los sueños y el tiempoEl sueño creador y La tumba de Antígona. [...]



En el nº 2.788 de Vida Nueva. Extracto, texto íntegro para suscriptores.